viernes, 9 de octubre de 2015

Mundo.


Si pienso en esta palabra:
mundo, 
empapo de sudor la camisa 
como un labrador en su cultivo.
Tengo plantas y un par de tomates en casa,
algunos libros que esconden desdichas humanas,
el patio, tres ventanas, las películas,
el abundante calvario de las calles,
mi cama, 
la ansiedad por tu carne,
y el recuerdo de la abuela, 
convencida de que presto atención a sus advertencias.
Si pienso en esta palabra:
mundo, 
comienzo a engendrar una poesía y eso me consume,
pues la dificultad es que la palabra mundo 
no me autoriza dormir,
y como el escritorio del que intenta ser poeta
no se creó para descansar
he de pensar y plasmar esta palabra 
–mundo, 
para todo el día o resto de vida.
Si pienso en la palabra firmamento 
para estimular mí sustancia,
si plasmo la palabra firmamento, 
sin esperarlo apareces y lo ocupas todo,
un lujo para el que te piensa.

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